P
ara hacer un recorrido tan largo y extenuante, además de nave-
gantes experimentados y deseosos de aventuras, hay que tener
equipo de navegación de lo mejor para minimizar los riesgos y reco-
rrer largas distancias día tras día.
En nuestra expedición utilizamos Kayaks Wilderness, Tempest
170 (Simple) y NorthStar (Doble) faldas o bañeras de NeoNylon
también Wilderness, remos de Carbono Velocity por ser más lige-
ros --porque 700gr. de más en cada remada significan mucho peso
cargado en vano al final de un día--, brújula, GPS, teléfono satelital
Global Star, equipo de camping completo incluyendo bolsas para
agua que son más estables en el Kayak, además de provisiones de
alimentos para varios días, porque muchas veces no encuentras po-
blaciones cerca, sólo inolvidables playas y más playas.
Era una noche oscura con el cielo estrellado en una playa al
norte del país, se sentía en el cuerpo el cansancio acumulado por
varias horas de carretera y la emoción de iniciar el viaje que tanto
deseábamos. El dilema era esperar a mañana o recorrer los 15 ki-
lómetros que nos separaban de la frontera, allí donde desemboca
el río que ha truncado las esperanzas de tantos, el río Bravo, punto
inicial de esta etapa, de este reto que nos hemos impuesto, recorrer
los 11,000 kilómetros de costas del litoral mexicano.
Finalmente unos minutos después nos dirigíamos hacia el
faro en dirección al norte, envueltos en una sensación de peque-
ñez y de grandeza, una, por darte de cuenta de la ínfima parte
que representas tú y tu Kayak y la otra porque a la vez te convier-
Texto y fotos: Abraham Levy
El equipo que
lo hace posible
tes en parte de esa inmensidad que es el océano. Si me pregunta-
ran qué fue lo que me motivó a emprender este viaje, tendría que
confesar que en realidad lo del reto es sólo un pretexto, podría ser
la vuelta a cualquier cosa siempre y cuando exista la aventura, el
riesgo y el inmenso mar de por medio.
Navegamos bajo el sol durante buena parte del día, unas ocho
horas en promedio de playa en playa, partimos normalmente al
amanecer para aprovechar las temperaturas más amenas, em-
papándote de los paisajes que te rodean que con la luz del sol
naciente son... todavía más bellos, algunos de ellos se quedarán
para siempre en mi memoria. Quien gusta de la aventura en Ka-
yak entenderá que el ritual de las piernas entumecidas al tocar
tierra después de casi 8 horas de navegación a remo, significará
muchas risas con los recuerdos del viaje, con sus momentos de
pura diversión y otros ni con tanta diversión y sí de aprensión.
Los 17 pies de eslora de polietileno roto moldeado del Kayak son
el vehículo a este mundo de sol, de sal, de inmensidad y de libertad.
Puedes ir tan lejos como seas capaz, aquí solamente dependes de tus
habilidades, instinto de supervivencia y ansias por conocer, explorar,
vivir y disfrutar todo lo que te ofrece una larga navegación en Kayak.
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Navegante
11,000 km en kayak
Diario de una expedición por las costas de México (segunda parte)
Experiencias náuticas
La ruta para encontrar tu embarcación · México · 2005